La tristeza es otra de las emociones básicas que tenemos como seres humanos, que nos ayuda a adaptarnos, a superar situaciones difíciles, a tomar decisiones  y por lo tanto forma parte de todos nuestros procesos naturales.

La tristeza se puede desencadenar por una perdida personal: en el amor, en el trabajo, en lo económico, en nuestro status, por la muerte de un ser querido, etc. Esta tristeza hace parte de un proceso que se llama duelo y  la debemos aceptar y permitir que se manifieste.

Físicamente: con llanto, rostro abatido, desaliento, pérdida de apetito y problemas en el sueño.

Mentalmente: con pensamientos recurrentes sobre lo que paso, focalizando la atención todo el tiempo en la situación problemática, con sentimientos decaídos, desánimo y melancolía.

Conductualmente: sin ánimos y sin motivación de hacer actividades personales o sociales.

Pero después de este proceso, se debe hacer una reorganización, para adaptarnos  a la nueva realidad que nos toca vivir, después de la situación de pérdida o  desilusión.

No nos podemos quedar en ese estado y para esto tenemos que cambiar la forma de pensar y de mirar las cosas, cuando sientes que el mundo se termina, que estas en un hueco que no puedes salir o que todo se abre a tus pies y ya no hay nada que hacer. Es el momento para que observes, entiendas y aceptes que las cosas pasan por algo y que siempre hay una oportunidad para crecer, evolucionar o para cerrar un capítulo de tu vida o dejar ir personas o circunstancias.

Trata de distraerte, de realizar actividades  que te gustan hacer, interactúa con familiares y amigos, haz ejercicio, date tiempo en recuperarte, come, duerme bien y sonríe. La tristeza se vence poco a poco y con pequeños logros diarios.

La tristeza no es depresión y dura pocos días, se convive con ella y nos ayuda a reflexionar, mientras que la depresión es una enfermedad, dura mucho tiempo, hay que luchar contra ella y buscar ayuda con un profesional especializado.

Lo más importante es que vivas un día a la vez  y que pienses que el día que se fue o el ayer, ya no tiene remedio, ya paso, pero que nos deja muchas enseñanzas, para no volver a cometer los mismos errores y entender que podemos mejorar  y que el futuro, todavía no existe, pero se puede empezar hacer planes de lo que queremos hacer, buscar nuevas ilusiones, emprender nuevos proyectos. Es decir vive en el presente y se consciente de él.

Si por la noche lloras por no ver el sol, las lágrimas te impedirán ver las estrellas. “Rabindranath Tagore”

Rubdhy Stella Vargas
Mental Health Counsellor