En este país, existen muchas personas solas y esto se debe a muchos factores, como por ejemplo: es más difícil relacionarse por el idioma, por la diversidad de culturas que existen, porque lo hijos se van y forman su propio hogar, por la muerte de la pareja, o simplemente por la ruptura de la relación afectiva.

Esta situación afecta a muchas personas y más fuertemente a los latinos, porque venimos de culturas donde todo el tiempo estamos en compañía de alguien; estamos de visita, donde el primo, la tía, la abuelita, el vecino, el amigo, etc. Y aquí cambia la situación, porque ni siquiera conocemos al vecino y los amigos que tenemos, tienen obligaciones propias.

Lo preocupante y peligroso, es que entremos en un estado de tristeza y depresión, que tengamos sentimientos de soledad y de no pertenencia a ningún lugar y es más con la sensación que ni tenemos familia y  que aunque  a ratos estemos acompañados, seguimos sintiéndonos solos.

La soledad no solo afecta el estado de ánimo. Sino que afecta nuestra salud física, con más probabilidad de sufrir enfermedades cardiacas, incrementa los niveles del stress, la invasión de un cáncer y baja del sistema inmunológico. También puede ser un detonante para el alcoholismo, la obesidad, los trastornos de sueño y la enfermedad del Alzheimer.

Muchas personas, por huir o evadir la soledad, se refugian en el trabajo o en algunos vicios o simplemente, se involucran en relaciones no adecuadas, con tal de sentirsen acompañados  y en este caso estaríamos empeorando la situación.

Según algunos estudios, todos los seres humanos, en algún momento de nuestras vidas, nos vamos a enfrentar con el sentimiento de soledad o vamos a estar solos.

Entonces, lo que debemos hacer es perder el miedo de mirar hacia adentro de nosotros mismos, evaluarnos honestamente y reconocer o descubrir nuestros miedos, frustraciones, tristezas, limitaciones, ilusiones, sueños, capacidades y cambiar y trabajar en lo que no nos gusta, de nosotros mismos.

Aprovechar esa etapa en consentirnos, querernos, hacer cosas y actividades que nos gustan y que no hacíamos antes.

Es una oportunidad para adquirir nuevas habilidades y conocimientos; para reafirmar nuestra identidad; para descubrir cosas que de pronto nos estábamos perdiendo; para analizar y tener claro lo que queremos y esperamos de una pareja, como lo que debemos mejorar en nosotros también.

Con esta manera de afrontar la soledad, evitaremos, esos sentimientos de vacío, de aislamiento y de enfermarnos o ser más propensos a ello.

En conclusión es una etapa,  para crecer, madurar y evolucionar.

 

Rubdhy Stella Vargas
Mental Health Counsellor