Quien no se ha puesto de mal genio en algún momento de su vida, yo pienso que todos, pero nos hemos detenido a pensar realmente cual fue la causa real de nuestro enojo, porque por lo general siempre decimos: es que esa persona, me irrespeto, es que me sacó de quicio, es que me hace enojar o me hizo enojar.

Es decir, colocamos nuestro enojo fuera de nosotros y hacemos responsable al otro y esto no es cierto.

Nosotros somos los responsables de nuestro enojo, somos los que decidimos, cómo reaccionar ante una determinada situación y esto se produce por las creencias que tenemos y los pensamientos que generamos en el momento en que se presenta un evento.

No es malo expresar nuestro enojo, el problema es como lo manifestamos, de una forma agresiva y violenta o de una forma adecuada.

Cuando no resolvemos una situación que nos enoja, y si se vuelve a repetir, fácilmente podemos explotar por algo más simple o sin importancia y peor aún podemos estallar ante otra persona, que no tiene nada que ver con la situación.

Casi siempre cuando nos enojamos, hay otros sentimientos o características encubiertas como miedo, frustración, inseguridad, Impaciencia, susceptibilidad, pensamiento extremista, pensar que todo gira a nuestro alrededor, que somos los únicos que tenemos la razón o la verdad. O tenemos pensamientos de justicieros o de juzgar.

Cuando nos  enojamos  constantemente debemos tener en cuenta lo siguiente:

  • Analicemos como manejan o manejaban nuestros padres o familiares cercanos el enojo, porque posiblemente aprendimos este modelo, pero esto no es excusa, podemos reaprender nuevas herramientas para manifestar nuestra furia.
  • Que situaciones del pasado, que no resolvimos, están influyendo en las reacciones de nuestro presente.
  • Nos enojamos porque no se hace, lo que nosotros queremos?, pero preguntémonos: hacemos  todo lo que otras personas quieren? verdad que no, entonces respetemos las diferencias y a los otros.
  • Tengamos en cuenta, que independientemente de la situación que se presente, son nuestros pensamientos los que aumentan y mantienen nuestro enojo. Por eso no todos nos enojamos ante la misma situación, porque cada cual tiene una perspectiva y actitud diferente.
  • Admitamos y reconozcamos que existen ciertas cosas que no podemos cambiar, simplemente porque no tienen solución o no dependen de nosotros. Los únicos que podemos cambiar, somos nosotros mismos.

En conclusión, resolvamos nuestros problemas, sin necesidad de violencia, hablando y aclarando las cosas con las personas involucradas.

Aferrarse a la ira es como tomar un carbón ardiente, con la intención de arrojárselo a alguien, pero es uno quien se quema” “Buda”

Rubdhy Stella Vargas
Mental Health Counsellor