La mayoría de las personas piensan que el duelo solamente se presenta,  cuando una persona muere. Pero se entra en un duelo por muchas circunstancias que pasan en la vida, como: un divorcio; una separación; rompimiento con el novio o novia; la perdida de una casa, de un empleo, de un carro, de una mascota; el cambio de país o ciudad o la perdida de algo muy querido o especial para la persona.

Uno de los duelos más fuertes  y difíciles pero no imposibles  de superar, es la separación por una infidelidad  ya que la otra persona sigue existiendo, no quiere estar contigo y tú sigues queriéndolo o queriéndola.

En esta clase de duelo, se pasa por diferentes etapas, primero de rabia, sorpresa o cumplimiento de un temor que había, de que la relación se acabara.

Luego se entra en un periodo de mucha tristeza, dolor y hasta depresión. La autoestima queda totalmente debilitada, porque la persona cree que es fracasada, que no es capaz de mantener una persona a su lado, que no es merecedora de amor y empieza a buscar culpa de lo que paso, en sí misma.

Pasado un tiempo recuerda solo las situaciones, los momentos bonitos y buenos de la relación. En algunos instantes puede tener el inmenso deseo y la ilusión que esa persona regrese le pida perdón y reconozca  lo que él o ella vale.

Y la última etapa es que empieza a aceptar y asimilar la nueva situación en que se encuentra.

Todo lo anterior puede suceder en diferente orden, puede durar 2 años o más, todo es relativo, personal  y depende de  las circunstancias y la dinámica que rodeo la relación.

Lo principal es aceptar que la relación llego a su final, sin suplicar amor, entender que la otra persona ya no quiere estar contigo y tener claro que una relación es para disfrutar y crecer juntos, no para sufrir o estar todo el tiempo angustiados.

Por lo tanto empieza a hacer cosas diferentes, a tener nuevas amistades, a hacer lo que no hacías cuando estabas en pareja, porque tenían gustos diferentes, consiéntete, mímate, no dejes pasar la vida, pero tampoco te involucres rápidamente en una nueva relación. Sanate primero, limpia las heridas y mira que errores cometiste, por hacer o dejar de hacer dentro de la relación que tuviste.

Permítete vivir ese momento de duelo  porque te va a servir para aprender a vivir y a disfrutar de ti misma (mismo). Te servirá  como crecimiento, maduración, aprendizaje y sabiduría.

Es importante buscar ayuda profesional, porque en la mayoría de los casos no se puede salir solo o sola de esa situación.

Rubdhy Stella Vargas, RP
Registered Psychotherapist