La persona que tiene miedo a estar sola, experimenta  una sensación de abandono o una especie de vacío existencial o como si algo le faltara. Esto se puede haber generado desde la infancia, porque cuando se es bebe, la supervivencia dependía de los cuidados de los adultos y probablemente alguna necesidad no fue atendida o satisfecha y se generó un sentimiento de abandono o de algún tipo de peligro. Y se quedó grabada la necesidad de estar acompañado y de ser cuidado por los demás.

Cuando se es adulto, a pesar de que las personas hayan creado lazos afectivos fuertes con otras y se valen por sí mismos. Cuando se les va la persona cercana, empiezan a sentir mucha ansiedad y un sentimiento de soledad profundo, por eso existen muchas personas que saltan de una relación a otra o se quedan en relaciones enfermizas y abusivas por el simple hecho de no estar solos.

Somos seres sociales por naturaleza, pero eso no significa que la soledad es mala.

Cuando nos da miedo a estar solos, significa que no tenemos confianza y seguridad en nosotros mismos, no confiamos en nuestras capacidades para cuidarnos y salir adelante. Y no buscamos dentro de nosotros las fortalezas para sentirnos seguros, para enfrentarnos a cualquier situación que se nos pueda presentar.

El estar en soledad tiene grandes beneficios, porque vamos a poder tener tiempos de silencio con ese espacio vacío y sagrado que está en nuestro interior para analizarnos, escuchar nuestros pensamientos, conocer nuestras emociones, saber lo que sentimos, analizar nuestros miedos,  hablar con nosotros mismos y disfrutar momentos en nuestra propia compañía.

También podemos aprovechar para cuidarnos en nuestro aspecto personal, hacer ejercicio, descubrir nuevos hobbies, educarnos  culturalmente, retomar amistades viejas o conocer nuevas.

Cuando aprendemos hacer esto, nos encontramos a nosotros mismos y nos libramos de ataduras, de creencias, de codependencias, aprendemos a ser independientes, nos hacemos fuertes emocionalmente, fortalecemos nuestro carácter, nuestra identidad; logramos una mayor autoestima y somos libres para tomar nuestras propias decisiones y tomar las riendas de nuestra propia vida. Es decir adquirimos seguridad; nos sentimos a gusto con nosotros mismos y somos felices sin depender de otra persona para que  nos de felicidad.

Es en este momento cuando estamos listos para tener relaciones profundas, sinceras que nos satisfagan y sin el miedo a ser abandonados. Porque queremos compartir nuestro bienestar y felicidad con otro ser.

En conclusión,  la soledad, como una etapa transitoria, o si lo decidimos como definitiva, nos ayuda a descubrir habilidades y recursos que antes no veíamos o conocíamos, porque  todo el tiempo estamos mirando hacia afuera, en lugar de buscar en nuestro interior.  Así que atrévase a estar solo o sola por un tiempo.

Si desea una consulta llame a Stella vargas, Psicóloga graduada en Colombia y Psicoterapista registrada en Canadá al 647-238-9920 o escriba a: stellavg8@hotmail.com