La mayoría de las personas, yo diría que todas, pero unas más que otras,  tenemos heridas emocionales que se adquieren desde la niñez por medio de nuestros padres, abuelos, tíos, maestros, colegio o  personas que nos criarón y causadas también por situaciones dolorosas que se han vivido a lo largo de la vida.

Por lo general no somos conscientes de estas heridas, pero se manifiestan por medio de la forma como somos, percibimos o reaccionamos ante determinadas situaciones.

Las heridas emocionales, son como las heridas físicas, solo que estas últimas,  se pueden percibir, como enrojecimiento en la piel, hinchazón, sangrado, mucha sensibilidad al tocarlas, etc. Mientras que las heridas emocionales son invisibles pero también producen en la persona, que las padece algunos síntomas como:

Irritabilidad excesiva, demasiada sensibilidad, falta de confianza en sí mismo, baja tolerancia hacia los demás, critica extrema consigo mismo y los demás, explosiones de ira, perfeccionismo, aislamiento, impotencia, tristeza, resentimiento, odio, sentimientos de venganza, de tener siempre la razón y culpando a los demás por todo.

No necesariamente tenemos que presentar todos estos síntomas, pero si tenemos dos o más tenemos que entrar a analizarnos que está pasando con nosotros, porque el problema es nuestro y no de los demás.

Es por esto que muchas veces nuestras relaciones sociales no funcionan o son muy complejas y sobre todo las de pareja, porque los dos integrantes tienen heridas emocionales que se tocan mutuamente  y lógicamente sangran o vuelven a doler.

Por esta razón es importante, que cada persona trabaje y sane sus heridas emocionales, porque es un dolor que se lleva internamente e inconscientemente que se puede convertir en veneno, en agresión, en resentimiento y que muchas veces se lanza a los seres que decimos que más queremos como a nuestra pareja o hijos causando daños emocionales y físicos. Es decir que estamos repitiendo ciclos constantemente, tenemos heridas emocionales  y estamos creando heridas emocionales en las personas que nos rodean.

Así como el cuerpo cicatriza las heridas, para que no duelan, el cerebro puede reprogramarse y reprocesar las heridas emocionales, para liberarnos del impacto negativo.  Entonces es necesario liberarnos de esas cadenas o de esas heridas que no, nos permiten vivir una vida equilibrada, por eso siempre el proceso es personal. Todos debemos trabajar en nuestro crecimiento y evolución.

Si no puedes solo, busca ayuda con un profesional especializado, para revisar el pasado, mirar los problemas no resueltos, los condicionamientos recibidos y reexaminar las creencias limitantes.

“Tu mirada se aclarará sólo cuando puedas ver dentro de tu corazón. Aquel que mira hacia afuera, sueña; aquel que mira hacia adentro, despierta”. – Carl Jung

Si desea una consulta llame a Stella vargas, Psicóloga graduada en Colombia y Psicoterapista registrada en Canadá al 647-238-9920 o escriba a: stellavg8@hotmail.com