La mayoría de las personas en la actualidad no tenemos la virtud de la paciencia, ya que queremos que las cosas sucedan inmediatamente, pero no nos damos cuenta que hasta la naturaleza, nos ensena que todo tiene un proceso y unas etapas que cumplir, para que las cosas se den o sucedan.

No tenemos paciencia con los acontecimientos que se presentan en nuestra vida cotidiana, como por ejemplo: una espera larga en el banco, estar atascados en un gran tráfico, un dolor físico que nos está agobiando, el teléfono que no nos funciona, nuestros hijos que están gritando y jugando a nuestro alrededor, la pareja que no nos perdona por un error que cometimos, un empleado que no hace las cosas rápido, etc, etc, podríamos seguir enumerando muchos más ejemplos.

Estas experiencias pueden llegar a provocarnos enojo, frustración e impotencia, porque queremos que las cosas salgan o sucedan rápido, bien hechas y sin contratiempos. Lamentablemente no podemos manejar las cosas a nuestro antojo y como nosotros queremos que pasen, pero si podemos aprender a ver  las cosas desde otro punto de vista, a través de la paciencia.

La paciencia a veces es confundida con la pasividad, con el no hacer nada, ante los obstáculos de la realidad, o con una persona lenta,  pero es todo lo contrario es sinónimo de fortaleza, de serenidad, de calma, es tener la capacidad de escuchar, razonar antes de actuar o dar nuestra opinión,  es una fuente de desarrollo personal y profesional.

La paciencia es una virtud, donde las personas que la poseen, esperan con calma a que las cosas sucedan., a aguardar por alguien o por algo sin perturbarse durante la espera. También es la capacidad de llevar a cabo diferentes planes o tareas sin permitir que la ansiedad arruine el objetivo  o tener la calma y la lentitud requerida para una actividad que exige precisión y minuciosidad. Nada ganamos con la desesperación, las prisas o el afán ya que esto nos impide disfrutar cada instante del presente y ver con claridad el origen de los problemas y la forma de solucionarlos.

La paciencia nos permite tolerar, comprender, analizar y soportar los contratiempos, las dificultades y los problemas con fortaleza, teniendo control sobre nuestras palabras y nuestro comportamiento de una forma adecuada ante cada situación. También nos ayuda a comprender que hay situaciones que no dependen necesariamente de nosotros o están fuera de nuestro control y a las cuales hay que darles tiempo.

En definitiva, cuando tenemos paciencia, tenemos mejores relaciones interpersonales y  afrontamos la vida de una manera más optimista, más tranquila con armonía y paz. Así, que a tener PACIENCIA.

Rubdhy Stella Vargas

Mental Health Counsellor