La mayoría de conflictos o problemas que tienen las personas en su vida diaria es porque se toman las cosas de forma personal. Les afecta demasiado lo que piensen o digan las demás personas de ellos. Esto no quiere decir que se tenga  que ignorar lo que dicen o hacen los demás, pero no hay que tomarlo tan a pecho.

Todas las personas tienen una forma de ver las cosas de acuerdo a sus  propias creencias, valores, temores, frustraciones, etc. y esto hace que respondan, contesten o piensen de una forma en particular.

Cada persona tiene sus propias batallas que librar, sus propios aprendizajes que experimentar y quiere lograr su felicidad, pero en ese proceso y camino, acumula heridas emocionales que muchas veces se trasforman en veneno emocional y lo viven lanzando a las personas con las que se va encontrando y con las que convive.

Si nos damos cuenta de este proceso individual, seremos inmunes al veneno emocional que nos lancen, por ejemplo si en la calle alguien nos dice algo que percibimos como insulto, ya  estaremos conscientes que esa persona está pasando de pronto por un mal día como problemas con la pareja, con el hijo, con el jefe o tiene problemas de ansiedad, estrés, frustración, enojo, etc., pero realmente el problema no es con nosotros, simplemente nos atravesamos en ese momento y nos lanzó su veneno emocional.

Las personas con las que convivimos y las cercanas como amigos, también nos lanzan su veneno emocional y nosotros les lanzamos a ellos el nuestro.

A pesar que la mayoría de las veces las personas no se dan cuenta de sus propias heridas y nosotros de las nuestras,  cada cual está haciendo  lo mejor que puede dentro de sus circunstancias, sus limitaciones y su nivel de conciencia.

Cuando comprendemos este proceso, es necesario que nosotros trabajemos nuestras heridas, para que no se conviertan en veneno emocional y seamos conscientes de no irlas lanzando a nuestros seres queridos. Y si nos lanzan veneno emocional, ya seremos conscientes de no recibirlo, porque no se trata de nosotros.

De esta manera seremos libres, autónomos, seguros de si mismos y podremos ser realmente lo que somos, sin que nos afecte lo que el otro piense o diga de nosotros.

Comprender este proceso nos ayuda a evolucionar  y nos permite llevar una vida más tranquila, más tolerante y más relajada, libre de prejuicios.

Y para finalizar les comparto esta frase: “No siempre puedes controlar lo que sucede en el exterior, pero siempre puedes controlar lo que sucede en el interior” Anónimo

Si desea una consulta llame a Stella vargas, Psicóloga graduada en Colombia y Psicoterapista registrada en Canadá al 647-238-9920 o escriba a: stellavg8@hotmail.com y visite la página web: livingbien.com