Ser padres no es una tarea fácil  y quien no ha cometido errores. Pero tenemos que tener más cuidado, con la forma como educamos a nuestros hijos, porque la mayoría de problemas que tenemos cuando somos adultos, vienen de las creencias que nos inculcaron o que escuchamos de las personas que nos criaron, de lo que vimos y de las situaciones que vivimos en nuestra niñez.

Ahora que somos adultos, tenemos la responsabilidad, de trabajar en nuestros propios procesos y conflictos que tengamos, como consecuencia de nuestra crianza, pero lo más importante, es NO cometer los mismos errores con nuestros hijos o pasarnos  hacer lo opuesto de .lo que hicieron con nosotros.

Por ejemplo he escuchado a padres que dicen “yo nunca tuve nada, ahora le doy todo a mis hijos, porque no quiero que pasen las necesidades que yo pase”. Eso está bien, pero si les damos todo y no le ensenamos el valor de las cosas y el esfuerzo que se hace para conseguirlas, no estamos educando, estamos malcriando.

Existen muchos padres que se quejan, que sus hijos adolescentes no ayudan en los oficios de la casa, pero pretendemos crear hábitos, cuando lo debimos de haber hecho desde los primeros años de la infancia. Ya que los límites, que deben ser claros y estrictos para crear hábitos se deben establecer desde pequeños y cuando crezcan se amplían y se sueltan, porque el niño ya está formado en el carácter y nosotros hacemos todo al revés, ponemos los limites y las reglas cuando están grandes.

Debemos explicarles que cualquier conducta o comportamiento, tiene una consecuencia tanto para ellos como para otras personas, con esto les ensenamos la responsabilidad de nuestras acciones.

Sobreproteger a los hijos, les impide aprender a tomar decisiones y hacer las cosas por sí mismos, los volvemos inseguros, dependientes. Y darles demasiada libertad y no poner freno a sus caprichos y berrinches, los convertimos en insensibles, en manipuladores y en creer que todo lo merecen. En este caso debemos de tratar de tener un balance entre la sobreprotección donde no les permitimos nada y donde les permitimos que hagan lo que quieran.

Todas estas bases, se deben dar en los primeros años de vida, con mucha claridad, de acuerdo a la edad que tenga el niño o la niña y con amor, por más pequeños que sean, ellos entienden e interiorizan los conceptos que les estamos trasmitiendo.

En conclusión, debemos ser un Coach o entrenador de nuestros hijos, donde los instruimos y entrenamos para desarrollar habilidades para la vida y los acompañamos en ese proceso,

Y Recordemos, que nuestros hijos, no son nuestra posesión, sino que son prestados por un tiempo y que por más que los criamos, tienen sus propios criterios, sus propios gustos, sus propios sueños  e ilusiones,

“Enseñaras a volar, pero no volaran tu vuelo

 Enseñaras a soñar, pero no soñaran tu sueño

 Enseñaras a vivir, pero no vivirán tu vida.

Sin embargo…….en cada vuelo, en cada vida, en cada sueño, perdurara siempre la huella del camino enseñado”, Anónimo.

Rubdhy Stella Vargas Mental Health Counsello