La tecnología y las redes sociales tienen un gran beneficio, aporta  elementos positivos, como comunicarnos rápidamente, de un  estreno del  mundo al otro,  estar  informados al instante que pasan los acontecimientos, tener una fuente de conocimientos universales. Y nos ayudan en las compras, los viajes, entretenimiento, con los familiares y amigos que se encuentran en otro lugar y hasta para encontrar pareja.

Pero también nos está afectando negativamente, porque nos está alejando de las personas que están cerca, ya que no conversamos, nos estamos des comunicando con nuestros  seres queridos, porque todos están pegados a una computadora, un celular, una tableta, un video juego  etc. Así estén juntos cada persona, anda en su propio mundo.

Desde que nacen,  los menores se están habituando a esta tecnología, se está convirtiendo en algo natural en sus vidas y cada vez pasan más tiempo en sus habitaciones inmersos en alguno de estos aparatos, es más, a los más pequeños  sus padres les dan el celular o la tableta para que se distraigan,  para entretenerlos, porque esto es mucho más fácil para ellos y para que  los dejen en paz.

Los adolescentes y padres también están pegados a la computadora ya sea para realizar actividades de trabajo o estudio o simplemente porque ya tienen una adicción.

Otro problema es que las redes sociales muchas veces reflejan realidades desde un solo ángulo y no en todas sus dimensiones y para muchas se convierte en obsesión y preocupación buscar las mejores fotos para poner en el perfil y viven comparando su vida con la de los demás y esto les puede producir inseguridad, envidia y sentimientos de competencia.

La tecnología, es un gran aporte pero con su mal uso, puede distanciar a los integrantes de la familia, fomenta el aislamiento, el individualismo, la timidez, la crueldad y sarcasmo con comentarios, sin tener en cuenta los sentimientos del otro, es decir el ciberbulling, desarrolla comportamientos narcisistas, altera los patrones del sueño cuando se usa durante la noche, produce adicción como cualquier otra droga, genera stress y ansiedad por la necesidad de estar conectado.

Es decir se está creando una generación de dependientes a la tecnología, donde las conversaciones ya no son cara a cara o personalmente.

Es importante volver a rescatar la unión familiar, donde se dialoga y se comparte lo que le pasa a todos los miembros de la familia en el día a día, donde se juega o se distrae sin aparatos tecnológicos. Y para eso, es importante establecer  normas de convivencia y reglas para el uso de la tecnología, como por ejemplo:

Que las computadoras o aparatos tecnológicos, se usen solamente en la sala, o en el estudio y no estén en las habitaciones.

Que existan horarios y  tiempos de conexión o de uso, de acuerdo a la edad de cada persona.

Que en las comidas  o en los espacios de encuentro y comunicación familiar,  no se use ningún disposivo tecnológico.

Que se hagan actividades al aire libre y ojala donde este el grupo familiar, para compartir.

Recuerden la tecnología no es mala, es el mal uso que le estamos dando y empecemos los adultos con el ejemplo para nuestros Hijos e Hijas.