Cuando elegimos pareja, lo hacemos a la ligera, sabiendo que es una decisión muy importante en nuestra vida, ya que vamos a compartir con esa persona parte importante de esta y en algunos casos toda la vida.

Por ejemplo cuando vamos a comprar una casa, nos fijamos en todos los detalles, si es oscura o bien iluminada, cuantos cuartos tiene; cuantos baños; Si tiene goteras; Como es el vecindario; etc. Es decir nos tomamos el tiempo de analizar y fijarnos en muchos detalles y porque?  al elegir una pareja no lo hacemos?  Sino que muchas veces salimos a un lugar y nos encontramos con alguien y porque solo nos llamó la atención físicamente, ese día pasan muchas cosas y nos involucramos en una relación.

Para elegir una pareja, tenemos que conocernos, amarnos, respetarnos  y valorarnos, saber quiénes  somos? para dónde vamos?  Y qué clase de persona deseamos que nos acompañe en el viaje de la vida?

Y para esto tenemos que tener una buena autoestima y tener claro lo que queremos y lo que no queremos en una relación, NO para llenar necesidades o carencias, es decir, queremos a alguien para que nos mantenga o porque nos sentimos solos o solas. Si es así, estaríamos  eligiendo desde el miedo, la necesidad, la carencia y la soledad. Es como si nos estuviéramos ahogando y cualquier cosa que se aparezca, se convierte en nuestra salvación.

Si queremos formar una familia, si nos gusta hacer deporte, si nos encanta ir al servicio religioso todos los domingos, si no soportamos una persona que tome mucho. Eso es lo que tenemos que observar y mirar en la persona que estamos eligiendo, pero si esa persona no quiere tener hijos, porque ya tiene o simplemente no quiere, le gusta tomar todos los fines de semana, no le gusta hacer ejercicio y es ateo o atea. En este ejemplo, esta relación tiene altísimas probabilidades de que se rompa en el futuro.

No estoy diciendo que estamos buscando la pareja perfecta, porque empezando nosotros tampoco lo somos, pero estamos minimizando la posibilidad de tener una relación de dolor.

Con nuestra pareja se saca lo mejor o lo peor de nosotros, la pareja es nuestro gran maestro de amor o de dolor y al reducir los riesgos, tendremos una relación más sana. Existirán desacuerdos y discusiones, pero como existe más afinidad entre los dos, se podrá llegar a acuerdos a negociaciones y esto hará que la relación se fortalezca y cada día sea mejor.

Nuestra pareja no está para hacernos daño, sino para crecer con nosotros o nosotras, respetando cada uno su proceso personal.

Tenemos el derecho de elegir y de saber elegir y cuando lo hacemos con conciencia, se crece, se madura y se evoluciona en pareja y a nivel personal.

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