Algunos autores clasifican las emociones en negativas o positivas, en buenas o malas, pero las emociones no son ni buenas ni malas, son naturales y necesarias y nos aportan algún beneficio si las sabemos manejar o canalizar.

Por ejemplo:

EL MIEDO, nos ayuda a huir del peligro, si no lo sintiéramos nos quedaríamos estancados, paralizados sin hacer nada y algo grave nos podría pasar.

Si lo enfrentamos, lo encaramos y nos preguntamos porque nos da tanto miedo esa situación, lo más seguro es que descubramos cosas que antes no habíamos visto y hasta fortalezas que no sabíamos que teníamos.

EL ENOJO, si lo sabemos expresar de forma adecuada y en primera persona, logramos trasmitir lo que verdaderamente nos está molestando, enfadando o frustrando.

Cuando lo expresamos en forma violenta, lo hemos dejado escalar a ira o furia y estamos generando más problemas y dificultades en lugar de resolver la situación.

LA TRISTEZA: Cuando la manifiesto y permito que este en mí, por poco tiempo, me genera liberación y desahogo. Pero si permito que permanezca por mucho tiempo se puede convertir en algún problema psicológico o en una patología depresiva.

Es decir, la vida nos brinda una paleta de colores, de matices, absolutamente en todo, de esa misma manera pasa con las emociones, de todas ellas obtenemos habilidades y conocimientos que podemos utilizar en algún momento determinado.

Son como el GPS, o como señales que nos están diciendo que algo está pasando y nos invitan a autoevaluarnos,  auto conocernos y a decidir qué hacer con ellas, de acuerdo a los pensamientos que coloquemos en nuestra mente y a tomar acción.

En el transcurso de nuestra existencia, siempre vamos a tener sucesos de los cuales no tenemos control y que no nos van a gustar, pero tenemos la responsabilidad de decidir que emoción les pongo o como voy a vivir esas situaciones.

Es decir para tener un equilibrio mental y emocional debemos tener todo tipo de emociones, porque si reprimimos algunas, tarde o temprano estás saldrán más adelante, con mayor fuerza y descontroladas o lo que es peor se manifestaran en algún tipo de enfermedad o enfrentándonos a problemas realmente serios.

Pero manejándolas, transformándolas y canalizándolas  de una forma adecuada tendremos una vida con mayor equilibrio, mejores relaciones interpersonales, sabiduría para resolver conflictos y un gran bienestar.

Si desea una consulta llame a Stella vargas, Psicóloga graduada en Colombia y Psicoterapista registrada en Canadá al 647-238-9920 o escriba a: stellavg8@hotmail.com